Jamás pensé que podía trabajar en el diario más
popular de la época: “Paris”, pero para poder estar fijo en el puesto, debía pasar una prueba,
tenía que, entrevistar y escribir una historia fenomenal, sobre alguien muy
famoso de la guerra, interesante y que sobresaliera de lo común. En realidad
ese no era el problema, sino más bien, tenía hacerlo en muy poco tiempo, era 20
de abril de 1918, y tenía que presentarlo un 25 del mismo mes.
Aquella
mañana del 20, fue como todas las demás en mí humilde casa de Frankfurt,
Alemania, me levanté desanimado, pensando en aquel puesto de redactor en el “París”
que se me escapaba de las manos, puesto que no había conseguido entrevistar ni
siquiera a un soldado, cogí el periódico de la puerta, y me dispuse a leerlo
mientras desayunaba, fue entonces que leí una noticia que parecía interésate,
la cual decía lo siguiente:
El
“circo de Volantes” llega a Frankfurt, y
junto con el, su jefe de escuadrón Manfed Von Richthofen, más bien conocido
como el ´Barón
Rojo´. Nadie sabe lo que pasó en el encuentro entre este último y el As de
la aviación Francesa Georges Guynemer.
Era
mi oportunidad de saber qué es lo que había sucedido, y además poder develar la
verdadera identidad de este piloto tan famoso y también conseguir la historia
que necesitaba para alcanzar ese tan deseado puesto en el “Paris”.
Aquella
misma tarde me dispuse averiguar la historia del piloto, la información que
recolecté no era la suficiente como para la entrevista. Lo único que había
conseguido era lo siguiente: Manfred Von Richthofen había nacido un 2 de mayo
de 1892 en Breslavia, Imperio Alemán, el mayor de tres hermanos, militar y
aviador, conocido como el Barón Rojo, ya
que tenia pintado su avión Albatros biplano II de rojo, había conseguido
derribar ochenta aviones enemigos, más que cualquiera hasta el momento. Con
esta información debía entrevistarlo.
Al
día siguiente 21 de Abril de 1918 por la mañana, (que por cierto llovía
copiosamente), fuí donde se encontraba
acampando el famoso “Circo de Voladores”, y pedí hablar con Manfred, al
principio me lo negaron y trataron de echarme,
pero después él salió y dijo que me dejaran pasar a la tienda de campaña donde estaba éste.
Al entrar lo vi claramente, era un hombre de 25 años, de poco más de un metro
ochenta de altura, tez muy blanca y
cabello rubio, vestía pantalones marrones, un bléiser del mismo color donde se
exhibían las medallas peur le merite, Cruz de Hierro, y la Legión del Águila
Roja, y unas botas marrones recién lustradas. Acomodo su escritorio, y al
sentarse me ofreció hacer lo mismo, acepté encantadísimo, fue entonces que me
dijo:
-
Disculpe a los soldados pero están muy nerviosos por la próxima misión.
Bueno ¿quién es usted y qué es lo que desea?- esto último lo dijo con un
suspiro.
-
Bueno, mi nombre es Lother, soy periodista, y deseo entrevistarlo, para
poder redactar una historia sobre usted.- conteste muy nervioso, y con las
piernas temblando.
-
¿Para qué periódico es?
-
Es para el “París”, el diario
que está de moda.- conteste bromeando.- ¿le molesta que le haga unas preguntas?
-
No, para nada, pregunte con confianza.
Siempre
me dijeron que la primera pregunta es fundamental, así que decidí no comenzar
con las preguntas básicas como ¿Cuál es tu nombre?, ¿Dónde naciste? Para
que preguntar eso si ya lo sabía, por
esa razón quería comenzar con una pregunta fuerte, que fuera directa al grano,
sin rodeos, por eso la pregunta fue:
-
¿Qué se siente volar?- pregunté firme y mirándolo a los ojos, su
repuesta fue mejor de lo que esperaba.
-
Cuando me convertí en piloto, pensaba ver
todo desde mi avión. El viento
soplando a tu alrededor, el olor del
motor, el ruido de los propulsores. Yo lo soñé desde que era un niño pequeño. Allí
arriba no puedes dejarte caer, tú puedes ascender, girar, dar vueltas…para mí es Libertad. Pero
la mejor parte es la persecución,
la lucha, la cacería.-contesto firme y seguro. La
siguiente pregunta, que creo además que todo el mundo quería saber el porqué de
ese color
-
¿Por qué pintar su avión de rojo? ¿Perderían así
completamente el factor sorpresa, puesto que podrían divisarlo desde lejos?
-
No quiero sorprenderlos, más bien asustarlos.-contestó con toda frialdad.
-
¿Por
qué deja escapar a las presas mal heridas?
-
Somos
deportistas, no carniceros. Nuestro deber es derribar los aeroplanos enemigos
no matar a los hombres que van dentro.
Aquella respuesta me dejó desorientado, pues yo
creía lo contrario, finalmente la pregunta clave de la entrevista.
-
¿ Podría relatarme lo que sucedió entre usted y Georges
Guynemer?- pregunte firmemente
Manfred
von Richthofen tardó 2 minutos aproximadamente en responderme, así que después
de un silencio eterno comenzó su relato:
-
Eran las 15:00 hs. Del día 2 de abril de 1918, y a mi escuadrón se le
encomienda la misión de salir e interceptar zepelines, globos de observación,
aviones espía, y cazas enemigos, en el norte de Francia.
Despegamos a las 15:30 hs. Desde Berlín con rumbo a Francia, cuando
llegamos allí nos encontramos con una jornada nublada, y con una gran defensa
antiaérea. Comenzamos nuestra misión, fue entonces que divise un zepelín,
remonte mis ametralladoras Lewis, delanteras me coloque a sus 6:00 en punto, y
abrí fuego, como consecuencia lo derribe. Mientras esquivaba los restos del
zepelín, vi como una patrulla de cazas Franceses aparecían desde una inmensa
nube, en aquel momento me dispuse para la primera pasada de frente. Luego de
esta acción fue una mezcla de avión contra avión, alemanes y franceses luchando
a muerte a 5.000 metros de altura.
No tardé
en tener a un Spad VII francés, en mi línea de tiro, accioné el gatillo y una
pequeña ráfaga hace explotar al caza de mayor producción francesa. Pocos
segundos después veo a otro avión salir de una gran nube, picando hacia mi
disparando, reaccione instintivamente virando hacia la derecha, veo hacia atrás
y contemplo que gira dispuesto a dar otra pasada de frente, cuando hicimos esto
logro leer en el biplano Georges Guynemer, el mayor as de la aviación francesa
que ha derribado más de 45 aviones.
Luego de
muchos giros y vueltas, logro colocarme a cola pero hace tantos virajes que no
logro centrarlo en la línea de tiro, estaba moviéndose para todos lados
haciendo imposible un buen ángulo de disparo, era increíble ver cómo este
francés pilotaba su avión, era algo asombroso combatir con aquel hombre, a
decir verdad, era una autentico as de combate. De pronto lo pierdo al adentrarse en un cúmulo
de nube, decido ir detrás del as, y me adentro allí en su persecución dispuesto
a darle caza pero fue un gran error, luego de unos segundos sin poder
divisarlo, salgo de ahí. Después de un momento veo para atrás, y noto que pica
hacia mi disparando dispuesto a derribarme, reaccione con fría eficiencia
girando bruscamente para la izquierda, pero ahora lo tenía a cola sin poder
librarme de él, entonces decidí usar su propia técnica, y me adentre en una
inmensa
nube,
ni bien lo hice jale la palanca hacia mí y conseguí elevarme por encima de la
nube, divise su avión desde la altura que me encontraba y lo vi haciendo giros
y vueltas tratando de encontrarme, cansado ya de buscarme salió de allí y me lance en picada hacia Georges sin que él
pudiera divisarme, logro tenerlo en mi visión de tiro y acciono el gatillo,
unos 18 cartuchos explosivos impactan en su motor Mercedes Venz provocando una
gran fuga de aceite que se distinguía en forma de humo negro- hasta este punto
del relato, lo narro con frialdad pero la ultima parte cambio por completo la
voz, ahora era la voz de un hombre humilde, sencillo y piadoso.- Luego de esta
acción me coloque a sus espaldas dispuesto a derribarlo, pero en lugar de hacer
esto decidí colocarme al lado de él, le hice una seña levantando el pulgar de
mi mano derecha, como preguntando si estaba bien y si podría regresar a casa, este
me contesto haciendo el mismo gesto diciendo que estaba todo bien y que
regresaría a salvo.
Algunos dicen que se me trabaron las
ametralladoras cuando estaba a sus espaldas, pero lo que yo digo es que se debe
respetar la vida de tu oponente no importa quién sea o lo que haya sido no
somos Dios para decidir quién muere o debe vivir.
Acabado el relato me retire con una despedida
cordial y caballerosa, al salir de la tienda me dijo:
-
A dios amigo cuídese ahora voy a cumplir mi deber. Espero que consiga
el empleo
Esto me dejo totalmente desconcertado, pero
igual respondí:
-
Gracias por esta maravillosa entrevista y espero volver a verlo. A dios
-
Que dios lo acompañe.- y si me despidió.
Al
día siguiente me presente en las oficinas centrales del periódico y me atendió
el gerente con mucha amabilidad.
-
¿Tiene la entrevista?- me pregunto cordialmente.
-
Si.- le respondí con mucho entusiasmo. Le di la misma y luego de una leída rápida y me dijo.
-
Está contratado y hoy mismo comienza su labor. Necesitamos que escriba
una noticia reciente. ¿Está de acuerdo?
-
Si.- conteste un poco nervioso.
-
Aquí tiene.- me comento mientras
me daba una hoja con una información sin redactar que decía:
En la tarde de ayer
murió en combate el as alemán Manfred von Ricthofen, en una excursión en el
norte de Francia. A su funeral asistirán sus pilotos y el destacado as francés
Georges Guynemer, además se efectuaran 10 disparos en su honor.
Al leer esto me quede helado, no podía creer lo que estaba leyendo. Me
quede pensativo aun sentado frente al gerente que me pregunto:
-
¿Se encuentra bien?-
-
Sí, estoy perfecto de hecho pondré manos a la obra y comenzare a redactar
la noticia.
Aquella fue la mejor noticia y además por la
única que gane 15 premios, en mis 30 años como periodista. Y culmino esta
historia diciendo:
-
“Los pilotos no mueren, solo
vuelan mas alto”